miércoles, 18 de abril de 2012

Poca previsión de tormenta en Buenos Aires (1)


Los 18 muertos por una tormenta que se abatió sobre Buenos Aires fueron una trágica muestra de la imprevisión ante los eventos meteorológicos cada vez más poderosos y habituales en la capital argentina y sus suburbios.

"Argentina debería estar adaptada a tormentas severas porque siempre las tuvo. Lo que se está acelerando ahora es la intensidad y la frecuencia de las lluvias", dijo la meteoróloga Carolina Vera.

Además de las víctimas mortales, el temporal del 4 de abril puso en situación de emergencia a 32,000 familias de barrios vulnerables, provocó daños totales o parciales en más de 200 escuelas, dejó sin luz ni agua a cientos de miles de personas y derribó unos 40,000 árboles.

"En nuestro barrio fallecieron dos chicos. A uno de 13 años se le cayó encima un árbol y a un adolescente que dormía en la calle lo tapó una pared", comentó el sacerdote católico Lorenzo De Vedia, de un vecindario precario del sur capitalino.

Ese barrio, la Villa 21-24 de Barracas, fue uno de los más afectados. "Se volaron chapas (de techos), se mojaron colchones. Son las cosas que tiene la pobreza estructural en la que ellos viven", apuntó.

El distrito capital, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y su área metropolitana suman una superficie de 3,833 kilómetros cuadrados en la que viven 12,8 millones de personas, según el censo de 2010.

La tormenta se desató bruscamente, con lluvia abundante, granizo y vientos de casi 100 kilómetros por hora en algunas zonas del oeste y sur de la ciudad y sus alrededores.

Los registros más precisos y continuos que guarda Argentina son de lluvias y datan de hace más de un siglo. Esos estudios "muestran una tendencia al aumento de la abundancia y la frecuencia de precipitaciones", dijo Vera.

Hay una variabilidad natural de la atmósfera que puede generar este tipo de tormentas por sí sola, pero en este caso "hay algunas evidencias de que estaría asociada al cambio climático", explicó.

Vera es directora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires. Ella es una de las autoras del "Informe especial sobre el manejo de riesgos en eventos extremos y desastres para avanzar en la adaptación al cambio climático", conocido por sus siglas en inglés SREX y publicado el 28 de marzo por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Varias investigaciones recopiladas por el IPCC muestran la relación entre eventos extremos y cambio climático, pero para otros fenómenos, como las olas de calor, dijo Vera.

No obstante, cuando se trazan modelos climáticos a futuro y se proyectan escenarios de aumento de emisiones de gases de efecto invernadero se ve un incremento de precipitaciones en el centro y el este del país, aseveró.

Ante estas proyecciones, Argentina "no está hiperpreparada". Necesitaría más radares meteorológicos, más recursos humanos para manejarlos y planes de contingencia para desastres.

"El gobierno compró radares que nos permiten mejorar los pronósticos, pero falta personal capacitado. Habría que formar gente. De hecho hay intención de hacerlo, pero hoy el Sistema Meteorológico Nacional no está del todo preparado", dijo.

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