miércoles, 13 de enero de 2010

Hipertensión arterial afecta salud sexual(2)


SOLUCIONES FARMACOLÓGICAS

La aparición de los inhibidores de una enzima específica del pene, la fosfodiesterasa 5 (como sildenafilo, tadalafilo y vardenafilo), han incrementado de forma notable las perspectivas de tratar de manera satisfactoria la disfunción eréctil. Ya han transcurrido diez años desde la introducción del primero de estos fármacos, sildenafilo, y, desde entonces, se ha observado que todos ellos son efectivos y seguros. La experiencia a lo largo de esta década ha permitido comprobar que, en conjunto, son eficaces en el 70% de los pacientes y que, incluso, algunos contrarrestan el efecto de los hipotensores. Asimismo, se pueden tomar siempre que no esté contraindicada la actividad sexual o que los pacientes sufran algún problema cardiaco importante que les obligue a seguir un tratamiento con nitratos.

Actitud de médicos y enfermeras

Cada vez que aparece un hombre mayor en la consulta del urólogo, habría que interrogarle sobre su vida sexual igual que se le toma la presión arterial. Pero la realidad es que no todos los médicos lo preguntan y que muchos pacientes no lo comentan por vergüenza. "A pesar de que en los últimos años ha habido un 'boom' de los fármacos para tratar problemas de erección y con ello ha mejorado la comunicación entre médico y paciente, todavía falta formación en el ámbito sanitario", apunta.

Estas impresiones del especialista se corroboran en un estudio llevado a cabo por Tai-Mooi Ho Wong, enfermera del Servicio de Nefrología del Hospital del Mar (Barcelona). En él se analiza la opinión y actitud de 50 profesionales -de los servicios de Nefrología y Cardiología- respecto al abordaje de la salud sexual en los pacientes.

El estudio analiza la relación entre ciertas variables (edad, sexo, categoría profesional, experiencia profesional y religión) y la opinión y actitud de dichos profesionales a la hora de hablar de salud sexual en la consulta. Según informa Tai-Mooi, aunque la mayoría reconocieron que la salud sexual de los pacientes crónicos e hipertensos es un aspecto muy importante, cerca del 100% de los participantes admitieron que nunca hablaban sobre este tema con sus pacientes.

Por la categoría profesional, se observó que las enfermeras tenían una mayor dificultad que los médicos para exponer el tema y la mayor parte de ellas esgrimieron como principales motivos para no abordarlo la falta de educación en sexualidad y vergüenza. Además, hay quien considera que la salud sexual es un tema personal y privado y que no se debe preguntar por él, a menos que el paciente inicie la conversación.

Otras variables estudiadas (edad, sexo, experiencia profesional y la religión) no influyen, según los resultados, en la decisión de indagar sobre la salud sexual del paciente. Destaca que el 98% de los profesionales respondió que cambiarían de actitud si recibieran formación adecuada sobre este tema.

HABLAR EN LA CONSULTA

Los pacientes con hipertensión que tengan problemas de salud sexual deberían consultar al médico o al especialista porque se dispone de buenas soluciones y no tienen por qué conformarse o renunciar a su vida sexual, que aporta una gran cantidad de aspectos beneficiosos. Hay muchas posibilidades de resolver el problema que tienen y que recuperen una vida sexual normal.

Para animar al paciente a hablar de un asunto tan íntimo, Ho Wong afirma que es básico crear un clima propicio para el diálogo. Hay que tener una actitud empática, sin avasallarlo. Una forma de hacerlo es que, en la primera visita, mientras se repasan los medicamentos que deberá tomar, se explique que uno de los efectos secundarios de estos medicamentos son los problemas sexuales y preguntar si tiene alguna preocupación al respecto. A veces, este tema no se aborda en la primera visita, sino en la segunda.

En cualquiera de las situaciones, es fundamental tener empatía con el afectado, crear una buena relación, de confianza, entre la enfermera o el médico y el enfermo, y tratar de un tema tan íntimo como éste con suma discreción y confidencialidad, sin olvidar remarcarle que tiene solución. El paciente debe saber que, si este es un tema que le preocupa y le afecta, los profesionales pueden tratarlo, que se le puede derivar a un especialista o un servicio de expertos y que hay medicación para tratarlo.