martes, 6 de abril de 2010

Escuelas elementales en Argentina no son tan accesibles


Contribución de Infancia Hoy.

En Argentina, cerca del 85 por ciento de los menores de edad con alguna discapacidad motriz que van al colegio abandonan los estudios por la falta de accesibilidad de los edificios. Se calcula que en la ciudad de Buenos Aires, sólo el cinco por ciento de las escuelas privadas están preparadas para recibir adecuadamente a estos niños y, en el caso de las estatales, la cifra asciende al 25 por ciento.

Estos datos se desprenden de un relevamiento hecho por el organismo no lucrativo Acceso YA en el 2006. Si bien no hay disponible una actualización de las cifras, la directora del Organismo No Gubernamental (ONG) Evangelina Gálligo explica que la estadística no ha cambiado y que "son muy escasos los colegios que hicieron reformas".

"Desde principio de año reclamamos a través de un pedido de información pública saber cuáles fueron las obras realizadas entre 2005 y 2008 y el presupuesto que se les asignó pero no obtuvimos respuesta, así que la semana pasada presentamos un amparo", dijo Gálligo.

Además, en 2007 la organización presentó otra acción reclamando que se cree un plan de accesibilidad. Se espera que en los próximos días se dicte la sentencia.

En el relevamiento realizado sobre cerca de 700 escuelas porteñas, se destaca que la mayoría de las que no cumplen con los requisitos mínimos, son religiosas.

"Muchos de estos colegios pertenecen al Arzobispado de Buenos Aires y varios son subsidiados hasta en un 70 por ciento", reflexiono Gálligo.

Evangelina Gálligo cuenta que hacen reclamos en los colegios, pero los chicos no obtienen respuesta y a partir de allí surgen los casos de deserción escolar. Además, dijo, muchos suelen sentirse discriminados y terminan yendo a una escuela esencial, aunque su capacidad intelectual sea como la de cualquier persona sin problemas motrices.

Con respecto al actual gobierno porteño, a cargo de Mauricio Macri, Gálligo ironizo y resalto que los cambios fueron no positivos, al comparar ésta con otras gestiones.

"Entre los compañeros de colegio hay solidaridad, pero lo que falta es la voluntad política para resolver la situación. Hay que reivindicarlos como sujetos de derecho", sentencio.

Pero la construcción de rampas para ingresar no es lo único que se necesita para que los chicos con problemas motrices puedan ir a un colegio normal; debe haber un sistema de transporte equipado correctamente; dentro de las instituciones no deben haber desniveles (y, en tal caso, hay que colocar ascensores), las puertas deben ser lo suficientemente anchas como para permitir el paso de sillas de ruedas, y los baños también deben ser accesibles.

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