lunes, 12 de mayo de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
martes, 29 de abril de 2014
Jorge Castañeda liga crecimiento a política social(1)
Nota publicada por Mirella Cáceres en en elsalvador.com
Jorge Castañeda, excanciller de México y profesor universitario,
tuvo la ponencia principal el 23 de abril del 2013 en el IV Foro Internacional de Análisis Político
de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) en
la que habló sobre "Clase media, crecimiento económico y debilidad
institucional: una visión en América Latina". En entrevista con El Diario
de Hoy, el también columnista de importantes periódicos de Estados Unidos y
España, hizo algunas valoraciones sobre las demandas de una exigente clase
media y la incapacidad que tienen las instituciones en satisfacerlas, pero
también considera que las políticas sociales no sacan por si solas a la gente
de la pobreza, sino que se debe apostar al crecimiento económico.
Sobre el caso salvadoreño, dijo que si bien tiene el soporte de
las remesas, "no va a aguantar" si no le apuesta al crecimiento de la
economía. "Nadie puede hacer una política social seria, duradera, sin
crecimiento, sin empleo", afirma.
Usted ha hablado en este foro sobre la clase media y el
crecimiento económico. En estos contextos de crisis económica, ¿cuán vulnerable
se ha vuelto esa clase media?
Es que son dos procesos distintos, uno fue por la crisis de
2009, una caída muy radical de la economía mundial, uno de los años más
recesivos desde los años 20 ; ese año no parece haber afectado a las nuevas
clases medias, quizás detuvo su expansión pero no hubo retroceso, no hubo
regresión. Hoy estamos viviendo fenómenos distintos, no hay decrecimiento de
las economías, sino más bien un crecimiento a tasas menores, en lugar de 6 % es
3 %, no el 3 % si no el 1 % y en lugar 1 % 0, pero por más tiempo ya no solo un
año si no dos, tres años. Allí no sabemos todavía qué va a pasar con estas
clases medias, precarias o vulnerables, es posible que retrocedan y aún
retrocediendo es posible que el retroceso sea más bien estadístico.
Por ejemplo, antes usted ganaba $10.50 diarios, era clase media;
ahora al segundo o tercer año gana $9.50, ya no es clase media, pero la
diferencia es un dólar. Estadísticamente es cierto porque hay que poner la vara
en alguna parte, pero no necesariamente significa un retroceso muy serio; en
cambio si alguien de la clase media trabaja en una pizzería, tiene todas las
prestaciones, donde gana probablemente el salario más las propinas y las
prestaciones, tiene acceso a crédito, compró una casa pequeña... y pierde su empleo,
probablemente tenga un seguro de hipoteca pero pasado un año ya no puede pagar
la casa y la pierde, ese es un retroceso serio.
¿Se dice que las capas medias sostienen en gran parte las
economías latinoamericanas, hasta qué punto están siendo atendidas por los
gobiernos o por las instituciones?
Están siendo atendidas en algunos aspectos, no en todos, es
decir, hay algunas demandas de las clases medias que han sido atendidas por
ejemplo, mantener una estabilidad macroeconómica, bajar las tasas de interés para
optar al crédito y poder acceder a una casa, a un coche o a un televisor, pero
hay otras que evidentemente no están siendo atendidas como la seguridad, que es
quizás la gran demanda de muchas clases medias nuevas y el Estado es incapaz en
muchos países de proveerla.
La educación es discutible, pero en la mayoría de los casos es
ineficiente; la salud, una cosa es el derecho a los servicios de salud y otra
cosa es la calidad, la disponibilidad, la eficacia de esos servicios. Seguridad
a medias, salud a medias, educación a medias, vialidad, transporte público para
una gente es una pesadilla, un servicio público terrible, ineficiente...
Los estados, las instituciones tienen serias dificultades para
atender las demandas de la clase media.
Lea Castañeda, parte 2.
Jorge Castañeda liga crecimiento a política social(2)
Castañeda, parte 2.
¿Usted también hizo una afirmación en su intervención de la
mañana y es que ya no será tan sencillo para las instituciones públicas
satisfacer las demandas solo con políticas sociales y que habrá que hacer más
que eso?
Va a ser más difícil porque no hay recursos, muchos de los
recursos para las políticas sociales provinieron de impuestos a las
exportaciones de materias primas para alimentos. Eso le dio mucho dinero al
Estado argentino, al Estado chileno, al Estado uruguayo, con sus exportaciones
masivas de soya, de hierro o de cobre.
En la medida que los precios de esos 'commodities' están bajando
y además están bajando los ingresos fiscales de los estados que dependen de
esos ingresos, en algunos países más que en otros. Pero en el caso de Brasil,
la recaudación es fuerte, entonces el Estado brasileño puede seguir con el
gasto social porque es un estado rico hasta cierto punto... (pero) les cuesta
mucho trabajo a estos estados mantener estas políticas sociales cuando
comienzan a caer los precios de los commodities. (Pero) les es más fácilmente
mantener esas políticas que los que dependen directamente de impuestos sobre
las exportaciones o ingresos de petróleo como Venezuela, México incluso,
depende del país, depende de los ingresos de los estados, de ingresos
provenientes de las exportaciones de los commodities, si los precios bajan pues
tienen menos recursos para el gasto social.
Es obvio que el sostenimiento de las políticas sociales está
vinculado al crecimiento económico, a las apuestas económicas que haga un país
a través de sus gobiernos ¿verdad?
Es que no es que todas ellas fueron diseñadas así, pero los
hechos así funcionaron, es decir, hubo crecimiento y hubo políticas sociales.
Es muy difícil sostenerlas todas si no hay crecimiento y el crecimiento se está
reduciendo mucho más. No son solo las políticas sociales, para la extrema
pobreza quizás seguir sacando gente de la pobreza pero también las personas que
ya salieron de la clase media baja no se vayan de vuelta. Es un reto muy
grande.
¿Cuál es la diferencia entre una política social y un programa
asistencialista a veces llamados sociales, que a veces se tiende a confundir?
Son parecidas pero la diferencia es que en estos años ha habido
políticas sociales o si se quiere asistencialismo... lo que ha pasado en los
últimos años es que ha habido políticas sociales y crecimiento económico porque
ha habido generación de empleo, porque hay un ingreso en lugar de los
estipendios de asistencia o además de y esa ha sido la diferencia. Pero no se
puede combatir realmente la pobreza por pura política social, en algún momento
tiene que haber empleo...
En el país hay debate sobre que el gobierno se aferra a mantener
programas de asistencia pero no hay crecimiento económico...
No lo van aguantar. Aunque aquí no dependen sencillamente de sus
commodities, que son las remesas...
¿También tiene que apostar al crecimiento económico?
Si no viene crecimiento económico todo eso lo van a tener que
recortar. Nadie puede hacer una política social seria, duradera, sin
crecimiento, sin empleo.
¿De seguir así la situación de las economías tienen que
sacrificarse en algún momento estos programas?
De seguir así sí, porque empiezan a caer los ingresos de los
estados, es inevitable
¿Y obviamente eso puede traer una presión social hacia los
gobiernos?
La gente que está ya acostumbrada a recibir beneficios o a tener
las expectativas bien elevadas, que ya se formalizó, que paga impuestos, tienen
demandas como tener acceso al crédito, más educación etcétera, y ahora resulta
que tienen mala educación, mala salud, mala vivienda, mal transporte público,
mala seguridad.
Paga sus impuestos y a cambio de sus impuestos no recibe nada o
lo que cree que es nada.
¿Y cómo entran las capas medias dentro de estas políticas
sociales o programas sociales, se benefician de estas iniciativas?
Ha servido para subir a la gente de niveles de pobreza moderada
digamos; y ha servido para que la gente de menor pobreza pase a niveles de
clase media baja. Pero no es solo la políticas sociales las que han logrado
eso, más es bien es la realidad macroeconómica, las tasas de interés más bajas,
el acceso al crédito, la caída de los precios de los bienes duraderos gracias
al CAFTA (siglas en inglés del Tratado de Libre Comercio entre República
Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos), también obviamente la
dolarización.
¿Usted también habló de que las clases medias son muy exigentes,
hasta qué punto los gobiernos están preparados para atender las demandas de
este sector?
No son solo los gobiernos, sino las instituciones, no están en
condiciones por muchas razones de atender todas las demandas, el descontento.
Por ejemplo, ¿por qué no sirve la Policía? ¿Por qué no sirve la educación? ¿Por
qué mandé a mi hijo a la escuela pública, hice el mayor esfuerzo para que fuera
a la universidad y ahora que sale no encuentra trabajo? Las instituciones, con
algunas excepciones, no están en condiciones de atender esas demandas.
¿Tienen que hacer giros estos gobiernos o las instituciones?
Los gobiernos tienen que encabezarlos, son cambios muy
importantes, institucionales, reformas a los sistemas electorales, la
protección al consumidor, la lucha contra la corrupción, la transparencia. En
fin...
En nuestro país hay una cada vez mayor exigencia a las
instituciones públicas de que sean transparentes.
Porque para algunos la transparencia es el mejor antídoto de la
corrupción, pero se requiere la participación de la sociedad civil, de reformas
y no son reformas fáciles pero si no se hacen esas transformaciones
institucionales va a ser muy difícil atender estas demandas. No se van a poder
atender con crecimiento porque no va a haber el crecimiento que hubo, va a
seguir habiendo pero menos.
domingo, 27 de abril de 2014
miércoles, 16 de abril de 2014
martes, 15 de abril de 2014
Lynchings on the rise in Argentina(1)
The term “lynching”, which emerged in the United States and
refers to vigilantism or a mob taking justice into its own hands, has now
entered the vocabulary in a number of Latin American countries.
But while in some countries of Central America and South
America’s Andean region mob justice is a longstanding phenomenon, it is new in
Argentina. What is not new, however, is that the targets are the same old
victims: the darker-skinned poor, in a modern-day version of vigilante justice.
In less than two weeks, a dozen lynchings or
attempted lynchings were reported in Argentina. In the first, 18-year-old David
Moreyra was killed on March 22, after he allegedly tried to steal the purse of
a woman in the central city of Rosario.
The term lynch law originated during the
American Revolutionary War (1775-1783), when Charles Lynch, a justice of the
peace and militiaman, presided over extralegal trials of Tories loyal to the
British crown
The loyalists were executed even though they
had previously been acquitted by a jury, says a study by sociologist Leandro
Gamallo, who studied the phenomenon of lynching for his master’s thesis at the
Latin American Faculty of Social Sciences.
Decades later, the term “lynch mob” began to
be used to refer to the practice of groups of white men in the South of the
United States setting out on patrols to hunt down blacks for whatever reason.
This “popular justice” later gave way to “the
use of collective force as a method of racial exploitation and segregation by
whites against blacks,” Gamallo said.
Lynchings are back in the headlines in Latin
America today, whether “instigated” or merely “reported” by the media –
depending on where one stands in an ongoing debate. They have now reared their
ugly head in Argentina, a country where there is no deep-rooted tradition of
“tribal community justice”, as there is in countries like Bolivia, Ecuador or
Guatemala.
In Bolivia, the Defensoría del Pueblo or
ombudsperson’s office reported 53 cases of vigilante justice killings between
2005 and October 2013.
Mob justice is also present to a greater or
lesser extent in Brazil, Mexico, and countries in the Andean and Central
American regions.
In Guatemala, political scientist Marcelo
Colussi said they were linked to the breakdown in the social fabric by over
three decades of civil war (1960-1996), when some 200,000 people – mainly Maya
Indians in the highlands – were killed and 50,000 people were forcibly
disappeared.
But in every case, the common denominator
would seem to be the same: the victims are poor, indigenous or black people who
are targeted by mobs taking justice into their own hands in response to a real
or perceived rise in crime.
The victims “are still the same ones who
suffered the worst of the repression in years past, and who historically have
been left out of the benefits of development in Guatemala: impoverished Maya
indigenous people,” Colussi said.
“There is a process of stigmatization of poor
young men,” Argentine historian Diego Galeano, at the Federal University of Rio
de Janeiro, said. He said, however, that it was premature to talk about a
“wave” of lynchings in his country.
Please
read Lynchings, page 2
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