miércoles, 1 de agosto de 2012

Economía Jalisco: regresan PRI-caciques y pobreza



Por Alfredo Santana

Meses antes de las abrumantes victorias del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en elecciones locales y federales en México, imagenes de manipulación y manejo inescrupuloso de recursos lucían en pueblos como Ejutla, en Jalisco, constante que parece tomará más fuerza cuando esos cuadros tomen oficialmente las presidencias municipales que ganaron hace un mes.

Hace tres semanas volví de Ejutla, sitio al que viajé para verificar la propiedad de mi padre esté en buenas condiciones, ya que este año el temporal de lluvias de verano ha sido muy fuerte. Abel González, un jornalero local, casado y con dos niñas adolescentes de familia recibe un pago de mi familia de $300 pesos al mes, unos $27 dólares por mantener limpio la casa de mi padre.

Ya en enero pasado, había vuelto a Ejutla, un pueblo de no más de 3,000 habitantes, para reconectar el suministro de luz a la casa, pagar impuestos prediales y pagarle a Abel trabajos de fontanería y su salario de varios meses. Al visitarlo a su casa, miré que varias etiquetas y calcomanías de candidatos del PRI estaban pegadas a su puerta. Le pregunte porqué:

“Pues por ahí pasan, y las dejan a cada rato. Yo ni les hago caso”, dijo Abel, con afán de menosprecio.

¿Pero no te enfada eso? insistí. ¿Te piden permiso para ello, o eres del PRI?

“No, pero cuando me molestan, pues las quito”, respondió.

Abel dice que ello fue una práctica comứn en la recién finalizada campaña, en casi todas las casas del pueblo.

Al caminar por la plaza central, enmarcada por una magnífica iglesia de dos torres con arquitectura árabe, corredores con arcos coloniales que emanan de casas, pequeñas tiendas y de la iglesia antigüa del pueblo, miraba que banderas y anuncios de ese partido llamaban la atención de cualquier morador o caminante.

De hecho, una casa de esos portales funciona como la oficina local del PRI.

Desde entonces, solo ese partido tenía presencia en las calles, y ni el Partido Acción Nacional (PAN) hacía su trabajo para contrarrestarlo. A pesar que el PAN aứn mantiene la presidencia municipal, residentes rumoran que dinero de otros municipios, y hasta del narco, ayudaron al PRI ganar en Ejutla.

Lo que creó un ambiente de tensión y zozobra yo no había sentido ahí en muchos años.

El presidente electo Ignacio Ramirez Rodríguez, quién trabaja como maestro de escuela primaria, ha negado versiones que lo vinculan con dineros malhabidos.

Volviendo con Abel, el mes pasado me dijo su esposa fue operada de emergencia, y anda urgido de dinero. Ejutla, un pueblo historicamente exportador de migrantes a los Estados Unidos, ha sufrido mucho la recesión económica, ya que hoy decenas de miles de migrantes del pueblo envían pocas remesas para sus seres queridos, y para sostener sus casas.

Al haber pocas líneas de dólares del migrante, las fuentes de trabajo escasean, y muchos entran en crisis. Abel se sostiene de trabajar en varias casas, tanto de migrantes, como de algunos ganaderos locales, ya que actividad laboral local es poca y se enfoca en agricultura y ganadería. Ejutla es un pueblo muy pequeño y distanciado de poblados grandes, enclavado en el sur del estado, rodeado por montañas y cerros de la Sierra Madre Occidental.

Un lugar digno para vacacionar por las maravillosas vistas naturales y de sus construcciones historicas, para personas que vivimos en Estados Unidos, o para aquellos que viven en Guadalajara, pero localmente hostil para vivir.

Me pidió un préstamo de unos $700 dólares, los que tenemos que negociar como me los pagaría.

Abel tiene una pequeña casa en propiedad, con un valor de unos $300,000 pesos, o no más de $27 mil dólares. Me contó que un cacique local le ofreció los $700 dólares, pero Abel debía de hipotecar las escrituras, o el título de propiedad de su casa.

El se negó a ese préstamo opresivo.

Sin embargo, los costumbrismos electorales volvieron a las andadas, y engolfaron a personas pobres y con educación básica, victimas tradicionales del populismo revolucionario. Abel portaba una gorra roja, con el escudo del partido, ya que dijo se la habían regalado días antes de julio1.

Abel no tiene seguro médico, y su esposa necesita un escaneo para asegurarse que un tumor extirpado no deje rastros de cáncer.

A pesar de la necesidad vital de recursos, Abel aứn no considera emigrar a los Estados Unidos por no tener documentos, o mudarse a Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país a lograr un mejor empleo“ya que por lo menos en el pueblo sacan para comer", y tiene casa.

martes, 31 de julio de 2012

Counting people with disabilities



The signing of the Americans with Disabilities Act on July 26, 1990 represented a major milestone. The law guaranteed equal opportunity for people with disabilities in public accommodations, commercial facilities, employment, transportation, state and local government services and telecommunications.

A common question, however, that still pops up during discussions of disability policy is, “How many people with disabilities are there in the United States?”

Coinciding with the 22nd anniversary of the ADA, the Census Bureau released a new report – Americans With Disabilities: 2010 – that presented a new look at the prevalence of a wide range of specific disabilities, the degree of severity and the well-being of the population with disabilities.

The report showed the number of people with disabilities increasing over the previous five years to 56.7 million people in 2010 (54.4 million in 2005), while the proportion of the population with a disability remaining unchanged at 18.7 percent of the civilian noninstitutionalized population.

The Americans With Disabilities: 2010 report also shows the prevalence of specific disability types.  For instance, about 8 million adults had difficulty seeing; 9 million adults had difficulty with an activity of daily living (ADL); and 4 million adults had a learning disability. Furthermore, disability is often co-occurring with around 11 million individuals experiencing both physical and mental disabilities.

Measuring disability in surveys, however, is not an easy task and different surveys can generate very different estimates of the size of this population. “With a disability” in one study may not be the same as “with a disability” in another. Depending on the definition used, the context of the questions or methods in which the data are collected, estimates of the size of the population with disabilities have ranged from 22 million (from the American Housing Survey) to 62 million (from the National Health Interview Survey).

The Census Bureau report’s estimate of 56.7 million people with disabilities come from the Survey of Income and Program Participation(SIPP), which uses a comprehensive set of disability questions assessing difficulty on a number of dimensions including communication, physical and mental functions.

Disability statistics from this survey are used by agencies — such as the  Social Security Administration, Centers for Medicare and Medicaid Services and the Administration on Aging — to assist with program planning and management. The SIPP measure has been the primary statistic for estimating the size of the population with disabilities since the early 1990s.

Disability and functioning are continuums ranging from “able to do most or all basic activities with little or no difficulty or help from technology or another person” to “completely unable to do most or all basic activities, even with assistive technology or other aids.” Under this gradient, most people fall somewhere in between. We use categories like “with a disability” and “with no disability” to make it easier to describe the population, even though the threshold for how much difficulty constitutes a disability may not be clear.
Perhaps some of the difficulty in defining disability along this continuum is also found in the issue of choosing which activities should be included in the disability measure.  The American Community Survey (ACS) – a great survey for looking at the social, economic and housing characteristics of subnational geographies like states, counties and metropolitan areas – uses questions on six specific types of disability. With fewer dimensions of disability, the ACS shows a smaller number of people with disabilities (36 million, or 12 percent), but provides statistics at more localized levels.

Researchers, advocates and policymakers should be aware of the reasons for the different estimates of the number of people with disabilities in the U.S.  No one survey estimate is “right” or “wrong” as all surveys must make choices about the type and nature of disability they intend to measure. With the SIPP’s comprehensive set of questions on various disabilities, the Census Bureau (and many across the federal government) have used Americans with Disabilities report estimates, like the current estimate of 56.7 million people with disabilities, and so it is widely accepted as the measure of the size of this population.

By Matthew Brault, Statistician, Health and Disability Statistics Branch, U.S. Census Bureau.